Candelaria me inspira : Camino viejo de Candelaria

La Empresa Insular de Artesanía con el objetivo de potenciar la comercialización de los productos artesanos
mediante la búsqueda de nuevos mercados y propuestas, elabora el Concurso “Candelaria me Inspira” inspirado en el ‘Camino de Candelaria’ dentro del marco de las actividades de Innovación Artesanal en Canarias.

El Camino Viejo de Candelaria es un sendero físico cargado de valores etnográficos, paisajísticos, religiosos y culturales, que siendo historia en sí mismo, es fuente de leyendas y tantas vivencias como las de los miles de peregrinos que lo han recorrido durante siglos.

Biodiversidad

Tabaibas y cardones, cornicales y piteras, algunos dragos y palmeras aisladas, así como bosquetes de retama blanca adornan el paisaje, en el que las tuneras salen al encuentro del caminante a cada paso del sendero. Sus frutos, los higos picos, alimento en épocas difíciles del pasado y hoy rico manjar para manos hábiles dispuestas a pelarlos, son fuente natural de vitaminas, proteínas, minerales y ácidos. Y son ellos, los higos picos o tunos, producidos de forma natural, sin química ni veneno, los que inspiran nuestro proyecto: Candelaria Inspira 2020.

Historia del Camino de Candelaria

El Camino Viejo de Candelaria conecta desde épocas remotas dos enclaves históricos de Tenerife: La Laguna y la conocida como Villa Mariana. Las referencias históricas indican que el propio Fernández de Lugo, tan solo unos meses después del proceso de conquista de Tenerife, fue guiado por los guanches para rendirle honor a Chaxiraxi, nombre con el que era conocida por sus habitantes la imagen de la Virgen de Candelaria. Los tramos mejor conservados continúan hoy guiando el paso de peregrinos por los desgastados empedrados del Camino Real de Candelaria, uno de los más antiguos de la Isla y declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de sitio histórico.

Desde el casco histórico de La Laguna hasta la Basílica de Candelaria, serpentea por las laderas del sureste de Tenerife un camino que acumula más de cinco siglos de historias. Ya antes de la llegada de los castellanos a la isla, misioneros catalanes y mallorquines habían arribado a las islas en misión evangelizadora y descubrieron que los habitantes de Tenerife adoraban la imagen de una virgen arrastrada por las mareas, o quizá, como apuntan algunas fuentes, fueron ellos mismos quienes la trajeron.

El hecho es que los castellanos se encontraron ya un culto importante a esta virgen entre la población aborigen, que supieron incorporar a su calendario de fiestas y reconvertir en celebración oficial. El propio Fernández de Lugo peregrinó a rendirle honores desde La Laguna, guiado por guanches por este camino histórico, tan solo unos meses después de la finalización oficial del proceso de conquista, en enero de 1497.

Las peregrinaciones hacia Candelaria y los traslados de la Virgen en romería hacia La Laguna se han realizado tradicionalmente a través de este camino de unos 21 kilómetros, que unía estas dos localidades, pasando por Los Baldíos, Llano del Moro, Machado, Barranco Hondo e Igueste de Candelaria.

Con el paso de los siglos y el desarrollo urbanístico de esta zona de la isla, algunos tramos de este camino han pasado a convertirse en pistas, calles y carreteras, mientras que otros conservan aún el antiguo empedrado entre bancales y un entorno aún predominantemente rural.

Patrimonio natural y cultural

El territorio que atraviesa el Camino Viejo de Candelaria ha sido profundamente transformado a lo largo de los siglos. Su intensivo uso agrícola y ganadero, así como la más reciente expansión de los núcleos urbanos, cambiaron su aspecto por completo. Pero aún se conservan hitos relevantes de su patrimonio natural y cultural.

En cuanto a vegetación, cabe destacar una tabaiba dulce descomunal, situada en Los Baldíos, muy por encima de la costa donde las tabaibas dulces tienen su hogar habitual. Su tamaño le ha valido aparecer en el catálogo de árboles monumentales, arboledas y flora singular de Tenerife, con interés regional. Algunos dragos y palmeras aisladas delatan que buena parte del recorrido se sitúa en los dominios del termófilo, así como los bosquetes de retama blanca que aún crecen cerca de Igueste. La fauna más fácil de ver es aquella a la que no le importa la presencia humana, como los lagartos que cruzan el camino cerca de nuestros pies, o algunas aves, como los camineros que corretean entre la hierbas, cernícalos detenidos en el cielo o el parloteo escandaloso de los mirlos a primera y última horas de luz.

En cuanto al patrimonio cultural, los elementos más valiosos son tanto el propio camino en sí, como el entorno paisajístico en muchos sectores. El camino es una vía de comunicación con más de cinco siglos de historia, que hunde sus raíces en tiempos anteriores a la conquista de la isla y que mantiene tramos con las formas tradicionales de construcción en cuanto a empedrado, muretes, desagües, etcétera. Los cinco sectores mejor conservados del camino han sido declarados Bien de Interés Cultural, con la categoría de sitio histórico. Además, existen otros recursos etnográficos de interés cercanos tales como la ermita de El Rosario, la antigua escuela de Los Baldíos, la estructura del antiguo molino de viento de Llano del Moro, la Cueva de Añaco, el antiguo asentamiento de Pasacola, el caserío tradicional de La Jiménez y algunas ventas tradicionales, entre otros.

Fuente: Tenerife Más Sostenible

Cosméticos naturales inspirados en el Camino Viejo de Candelaria

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